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Puerto Rico Necesita
Un Cambio de Actitudes Part 2
By Manuel Hernandez copyright@2006
mannyh32@yahoo.com
El Diccionario Caroggio de la Lengua Española define actitud
como disposición de animo de algún modo manifestada. De acuerdo
al mismo diccionario hay actitud benévola, pacífica, amenazadora,
de una persona de un partido, de un gobierno. De cierta manera,
todas esas disposiciones de animo se manifestaron en sus máximas
expresiones en la recién llamada crisis en el gobierno de
Puerto Rico.
La raíz de toda acción está en el querer como el hacer las
cosas. Primero, hay un deseo de actuar (querer), luego surge
la acción de hacer las cosas. Ahí precisamente está la base
y el fundamento de todo comportamiento humano. Tampoco es
menos cierto que esa base va construyendo una mentalidad que
a la postre determinará nuestra actitud. Pero lo que realmente
es cierto es que Puerto Rico necesita un cambio de actitud.
Cuando me refiero a Puerto Rico aquí, me refiero al cuerpo
de ciudadanos que residen en la bella Isla del Cordero. Las
actitudes en estas ultimas semanas en Puerto Rico no encontraron
compatibilidad entre unos y otros llamados políticos y lo
que es mas impactante aun es que todo lo históricamente acontecido
no es mas que un espejo de un Puerto Rico que necesita un
cambio de actitud. Si partimos de la premisa que el cambio
a un gobierno compartido fue precisamente decidido en las
urnas por los ciudadanos de Puerto Rico entonces la verdad
paralela nos lleva a mirarnos en ese espejo y a la vez buscar
como cambiar ese querer como el hacer para que todos cambiemos
de actitud.
A lo pasado en el gobierno (ejecutivo y legislatura), los
historiadores dirían que nuestra historia colonial y cultural
nos dejó un elemento fatalista. Añadirían que somos una mezcla
de razas y hasta la sangre que corre por nuestras venas tiene
colores distintos y a su vez esto se refleja en todas las
esferas del diario vivir en Puerto Rico. Los de un partido
y otro señalarían al otro como mentiroso. Los religiosos apuntarían
hacia la señal de los tiempos y como ya todo está escrito.
Los críticos descargarían sus cañones hacia todos por igual
con tal de ganar publicidad. Óyeme, Puerto Rico necesita un
cambio de actitud.
De nuestra actitud depende nuestra libertad, paz, gozo y justicia
y la de nuestras generaciones también. Lo que sembramos hoy
cosecharemos mañana. De todo lo ocurrido, aprendimos que por
mas que gritemos y protestemos si no tomamos las actitudes
correctas en los momentos de necesidad podríamos perder mucho.
El optimismo y saber que nuestras necesidades están suplidas
es un cambio de actitud.
Si no sabemos quienes somos ni hacia donde vamos, entonces
nunca cambiaremos de actitud. Hay una transición espiritual
entre la criatura y el ser hijo y ahí es donde las actitudes
comienzan a cambiar. El cambio no depende de ellos sino en
mi. El cambio de actitud del macro de Puerto Rico depende
del cambio del micro. Esto no es un juego de palabras; es
una verdad. El Puerto Rico de nuestras generaciones no depende
de los presidentes de los partidos políticos ni de los llamados
líderes conciliares. El cambio lo va hacer tu y yo. Mis generaciones
preguntarán por mi y aquellos que me precedieron dirán que
tuve una actitud correcta ante la vida, las circunstancias
y el medio ambiente, entonces ellos imitarán mi actitud y
mi legado quedará sellado por siempre. ¿Qué legado (actitud)
les dejarás a tus generaciones?
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